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10 grandes películas británicas de asesinatos

películas británicas de asesinatos
 
 
Brighton Rock (1947), de John Boulting
 

Brighton rock

Richard Attenborough da vida a Pinkie Brownes, un gángster que lidera una pandilla de degenerados malvivientes. Después de cometer un asesinato intenta manipular a una amiga suya para que le suministre una coartada. La película está basada en una novela de Graham Greene y supuso el mejor trabajo cinematográfico de  Attenborough.

Croupier (2000), de Mike Hodges
 

Croupier

Jack Manfred, un aspirante a escritor con problemas económicos, decide aceptar un trabajo de croupier para salir adelante. Lo malo es que en el casino entabla relación con una empleada que lo arrastra por caminos peligrosos. Una película con una atmósfera única que evoca a la novela negra más clásica. Clive Owen desarrolla un papel estelar díficil de olvidar.

Down Terrace (2009), de Ben Wheatley
 

Down Terrace

Una historia inquietante entre un padre y un hijo que salen de prisión decididos a desenmascarar al confidente de la policía que amenaza sus negocios familiares. Aclamada producción británica, definida como una mezcla entre Ken Loach, Los Soprano y el cine de los hermanos Coen. Una película familiar centrada en el asesinato y la traición, que mezcla las justas dosis de perversidad y diversión.

Get Carter (1971), de Mike Hodges
 

Get Carter

Un gángster investiga las razones del asesinato de su hermano con la intención de vengarse. Un típico leitmotiv llevado al cine de manera brutal. Una película refinada, elegante y chic. Hodges dirige a un magnífico Michael Caine  en mitad de un ambiente sombrío. También es considerada una de las mejores películas británicas. Imprescindible.

The Hit (1984), de Stephen Frears
  The Hit
 

Terence Stamp interpreta a Willie Parker, un antiguo gángster que vive desde hace diez años con una identidad falsa en una remota aldea española. Es un delator que tiene que enfrentarse a los mafiosos a los que traicionó. La película medita, con un carácter casi filosófico, sobre la muerte. Posee un giro en la trama espectacular, que  solo viene a avalar la calidad del trabajo posterior de Frears.

The Ladykillers (1955), de Alexander MacKendrick
 
The Ladykillers 

El famoso cuarteto de la muerte del cine británico se merece por méritos propios su hueco. Quién no recuerda esa casa aislada y próxima a las vías del tren donde vivía la señora Wilberforce, una venerable anciana que alquiló dos  habitaciones al misterioso profesor Marcus y a los cuatro miembros de su siniestra banda de música. Espléndida fusión de crimen y comedia que da como resultado un exquisito humor negro.

Mona Lisa (1986), de Neil Jordan
 

Mona Lisa

George es el chófer de una prostituta negra, alta y delgada, llamada Simone, cuyos clientes son hombres de negocios y árabes millonarios. Pronto descubrirá algo que jamás podía imaginar, algo que podría destruir su propia vida. Un romántico drama criminal de Neil Jordan convertido en una joya temprana de la corona. Se respira el mejor cine negro de los ochenta.

Peeping Tom (1960), de Michael Powell
 
Peeping Tom
 

Böhm interpreta a un psicópata que fotografía a sus víctimas mientras mueren. El personaje necesita registrar en imágenes el terror que sienten sus víctimas antes de morir. Por eso ejerce la profesión de fotógrafo, para encubrir sus intenciones y poder satisfacer sus morbosos impulsos sin levantar sospechas. Un clásico con mayúsculas que sigue produciéndonos el mismo desasosiego e inquietud.

 
The Long Good Friday (1980), de John Mackenzie
 
The Long Good Friday 

Harold Shand, un gángster inglés bien establecido, está a punto de cerrar un lucrativo negocio con la mafia estadounidense. Una película que deja por el camino un rastro sangriento en su recorrido hacia la verdad. Un thriller apasionante con una actuación estelar de Bob Hoskins y Helen Mirren. Supuso el renacimiento de las películas de gángsters.

Frenzy (1973), de Alfred Hitchcock
 
Frenesí
 

El maestro del suspense se vale de las frías aguas del Támesis para introducirnos en su última película británica. Cuando vemos el cadáver de una mujer desnuda y estrangulada con una corbata a rayas sabemos que estamos ante el mejor Hitchcock. El ambiente y la atmósfera son recreados de manera magistral como solo haría un genio del cine.  Sin duda, su mejor testamento cinematográfico.

Javier Bardem se pone en la piel de un narco y un cura

Javier Bardem

Dentro de poco podremos ver los últimos trabajos cinematográficos del actor Javier Bardem en Estados Unidos. Nada más y nada menos que de la mano de Terrence Malick y de Ridley Scott. En esta ocasión, después de su magnífico papel de villano en Skyfall, vuelve con un un thriller sobre el mundo de las drogas y un drama romántico.

El actor español se meterá en la piel de un narcotraficante enriquecido por todos sus contactos en el mundo del hampa en ‘The Counselor’, y a dará vida a  Quintana, un párroco frustrado evitando que un matrimonio se rompa, en ‘To the wonder’.

The wonder con Javier Bardem

Sin duda, estamos ante uno de los mejores actores de la escena internacional. Y lo ha venido demostrando desde ‘Antes que anochezca’ hace 13 años. ¡Seguro que no defrauda!

 To the WonderTo the Wonder
Director: Terrence Malick
Reparto: Ben Affleck, Olga Kurylenko y Javier Bardem

 

The CounselorThe Counselor
Director: Ridley Scott
Reparto: Michael Fassbender, Brad Pitt y Javier Bardem

 

 

Efectos Secundarios

Rooney Mara

Lo que podía haber sido un brillante thriller psicológico, o una incursión original en el cine negro, se convierte en una titubeante sátira sobre la industria farmacéutica, la salud mental y el corporativismo médico. Lo que no implica que en ‘Efectos Secundarios’ no haya convincentes interpretaciones. De hecho, Rooney Mara desborda la pantalla con su presencia y demuestra su capacidad de mujer asustada, pero aterradora al mismo tiempo. La película de Soderbergh (‘Contagio’) se las arregla para embriagarnos del miedo y la fascinación de sus personajes. Con Jude Law encontramos a  un psiquiatra que encarna como nadie la ambición humana.

Jude Law

El verdadero efecto secundario viene prescrito por el guionista Scott Z. Burns. Este le pone la zancadilla a Soderbergh al no resultar creíble que Jude Law, que se dejó deducir por la industria farmacéutica para ganar dinero recetando antidepresivos, pueda ir a la cárcel por los efectos secundarios que padeció una paciente, y que le incitó a cometer un crimen.

A partir de aquí se desinfla la credibilidad del thriller para convertirse en algo extraño y absurdo. Lástima, porque la película está llena de secuencias inquietantes recreadas con una absorbente fotografía, realizada por el mismo Soderbergh. Así, con la misma inquietud, el guión se va distorsionando al mismo tiempo que se desencadenan los acontecimientos de manera inesperada. A golpe de efecto se encubre una trama que gira y gira hasta llegar a marear.

Festival Simultáneo de Cine 4+1

El Festival de Cine 4+1, que se celebra simultáneamente en Buenos Aires, Río de Janeiro, Bogotá, Ciudad de México y Madrid, es una ventana  a la cinematografía contemporánea que, pese a su reconocimiento por jurados, crítica y público, no llega a las salas comerciales. Cinco países y cinco públicos unidos en un solo Festival, que durará cinco días, entre el 21 al 25 de noviembre, y entregará un solo premio, el del Público 4+1.

En esta 3ª edición, competirán 14 películas en la sección oficial. El género estrella es el drama familiar en todas sus vertientes posibles. También tendrá cabida la ciencia ficción y el thriller, junto con documentales y una road movie.  Desde MacGuffin007 queremos destacar las siguientes:

‘Bellflower’, una road movie de cine independiente: “Una película desesperada, brutalmente necesaria, un grito desgarrado sobre lo triste (aunque no exento de belleza) que puede llegar a ser la adolescencia.” (Alejandro G. Calvo)

‘Goodbye’, un drama familiar iraní: “Una puesta en escena en la que el rigor de la duración y los encuadres parecen proponer un juego con un reverso invisible.” (Manuel Ferrari)

‘La demora’, un drama uruguayo donde se decide el futuro de un padre enfermo: “Lo que podría haber sido un melodrama (y lo es, en esencia) se convierte en un ejercicio de depuración cinematográfica que contiene un pequeño tour de force.” (Gonzalo de Pedro Amatria)

‘La folie Almayer’, adaptación de la novela homónima “La locura de Almayer” de Joseph Conrad: “El travelling y el plano fijo cuya duración supera lo explícitamente narrado vuelven a ser sus señas de identidad.” (Manuel Ferrari)

‘Life with out Principle’, un thriller de Hong Kong: “El resultado no solo no rebaja un ápice la tensión y emoción a la que su cine nos tiene acostumbrados, sino que acaba por convertirse en un de sus películas más certeras.” (Alejandro G. Calvo)

También veremos lo último de Abel Ferrara, ’4:44 Last Day on Earth’, un filme de ciencia ficción que aborda el tema del fin del mundo. Dramas infantiles y juveniles con ‘Nana’ y ‘Terri’ respectivamente.  Un holocausto nuclear con Chernóbil de fondo, ‘Land of Oblivion’, y un drama chileno, ‘Verano’.

El cértamen contará con la proyección de cuatro documentales ‘Crazy Horse’, ‘Les éclats’, ‘Photographic Memory’ y la controvertida ‘The Ballad of Genesis and lady Jaye’.

Río de Janeiro se convierte en la Sede Central de la presente edición y recibirá al invitado de honor: el director de cine alemán Werner Herzog.

Asimismo, se está celebrando “Intrucciones para entender el cine de autor (y luego acabar con él)”, unos diálogos con críticos, directores de cine, y distribuidores. Jonás Trueba, director de la película ‘Todas las canciones hablan de mí’, fue el encargado de inaugurar estas sesiones, donde repasó los orígenes del cine de autor. El hijo de Fernando Trueba deleitó a todos los presentes con anécdotas de ‘La Nouvelle Vague’ y de François Truffaut entre otros.

El domingo conoceremos la película ganadora. No te pierdas nuestra crítica y nuestro resumen de lo más destacado del Festival 4+1. Si estás en Madrid, pásate por su sede, en los cines Golem,  y disfruta, por una entrada de solo 3 €,  de una magnífica programación.

Argo

‘Argo’ tiene la tensión del cine de suspense más tradicional, pero a la vez no deja de ser un experimento brillante que mezcla diferentes géneros y convence desde el principio. Aunque es el tercer largometraje como director de Ben Affleck, cada imagen destila una precisión técnica propia de un maestro. La violencia contenida en muchas de las secuencias y la dosificación adecuada del humor son el triunfo claro del filme. Aunque está basada en la crisis de los rehenes de Irán en 1979 no deja de tener ciertas reminiscencias a ‘Munich’ de Spielberg, sobre todo, en su puesta en escena.

Más preocupado por su propia interpretación, Affleck falla en la dirección de los secundarios. La interpretación de los rehenes resulta de lo más plana posible, llegando a pasar desapercibida por momentos, no así, la magistral actuación de John Goodman, que interpreta a John Chambers, un maquillador especialista en efectos especiales de Hollywood y Alan Arkin (Oscar por “Pequeña  Miss Sunshine”) que interpreta a la perfección a un conocido productor de Hollywood. El tándem Goodman/Arkin es simplemente delicioso.

Hay que reconocerle a Affleck que maneja hábilmente el ritmo de la película. Recurre inteligentemente al montaje paralelo para jugar con el tiempo de manera más dramática.  Transmite suspense al más puro estilo hitchcockniano. La economía narrativa de la que se sirve nos proporciona el número de planos precisos en cada escena. No es fácil dirigir de este modo y hacerlo bien. A estas alturas nadie puede negar que nos encontramos ante un gran director. Seguro que su reconocimiento vendrá avalado con algún premio Oscar.

Salvajes

Oliver Stone narra visualmente como nadie los entresijos de la corrupción. Solo él es capaz de hacerlo con la honestidad y valentía que demandamos en este tipo de historias. ‘Salvajes’ es un retrato descarnado sobre el amor y la muerte. No podía ser de otro modo, la pulsión de la muerte palpita sobre el amor, y el deseo es amante de la sangre. El filme resuena en la retina una vez terminado y se convierte en algo más que una sugerente película ya que experimenta en los límites del thriller. Precisamente ese cine fronterizo es el que mejor caracteriza a Stone.

El controvertido director estadounidense cuenta en su reparto con la soberbia interpretación de Benicio del Toro, con una histriónica  Salma Hayek y un John Travolta en sus horas más bajas, pero la oportunidad se la brinda al seductor trío de actores Aaron Taylor, Blake Lively y Taylor kitsch, al que ya habíamos visto en ‘John Carter’.

Sus emociones se impregnan de un idealismo que traspasa la pantalla y que recuerda al Bertolucci de ‘Soñadores’. Lo que tienen en común los dos tríos es que participan de  juegos extremadamente arriesgados. Aquí el trasfondo no es el París de Mayo del 68 sino el Tijuana del cartel de la droga. Pero lo que si tienen en común los dos realizadores es la forma de explorar las emociones. Esa  forma de seducir a través de sus personajes demuestra la inteligencia perturbadora de un genio del cine.

Quizás hubiera deseado el “unhappy ending”, pero entiendo que rompería las reglas del idealismo Stoniano. Esa moviola final a modo de guiño nos muestra la realidad, pero a fin de cuentas nos muestra también lo que podemos hacer con el cine, que es alejarnos de la realidad  y soñar con otro mundo posible. ¿Hay violencia gratuita? No, eso se lo dejamos a Tarantino, aquí todas las escenas describen con la fuerza adecuada como es el crimen organizado.

Aunque presentada fuera de concurso en San Sebastián, la película ha tenido una gran acogida en un certamen que ya cumple 60 años de existencia. Un festival que ha convertido a Oliver Stone con méritos propios en el séptimo director de cine en conseguir el prestigioso Premio Donostia.

Mátalos suavemente

El director y guionista de cine Andrew Dominik regresa, tras cinco años de ausencia, con la película ‘Mátalos suavemente’. Brad Pitt, que ya había protagonizado ‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford’ vuelve a repetir en el reparto y parece convertirse en su actor fetiche. En esta ocasión, el actor de Oklahoma se pone en la piel de un asesino a sueldo que se enfrenta abiertamente al sistema de vida americano. Dominik, con tan solo tres películas en su haber, demuestra altas dosis de talento visual. Recrea con un gran dominio la atmósfera de suspense que requiere el filme. Capta con la cámara el aspecto más psicológico de un thriller a la vez que añade tintes de comedia de cine negro. Se recrea visualmente en algunas escenas para convertirlas en su seña de identidad.

Jackie Cogan (Brad Pitt) sobreactúa y no termina de convencer en su papel, pero no por falta de registros y habilidades interpretativas, en absoluto, porque creo que le sobran. El problema radica en su personaje, que no está sólidamente construido, al que se le atribuyen diálogos que no hacen creíble a un villano. Sin embargo, el trío de actores formado por Ray Liotta (‘Uno de los nuestros’), James Gandolfini y Vicent Curatola (‘Los Soprano’) están hábilmente dirigidos y son, sin lugar a dudas, la  principal baza de la película junto con una soberbia fotografía y banda sonora.

No se trata de un thriller original, pero si hábilmente construido y narrado. El filme recrea con frialdad un mundo asfixiante y pesimista donde habita la desilusión continua. Precisamente ese trasfondo de crisis económica y de valores en el que se mueven los personajes se sobreentiende, por lo que atenta a la inteligencia del espectador que se nos muestre de forma tan evidente el “sentido” de la película. No era necesario apabullarnos constantemente con una “banda sonora política” que más que despertar conciencias llega a chirriar en nuestros oídos. Este aspecto político de la película forma parte de la arrogancia del guión ya que a estas alturas quién puede poner en duda que “EEUU no es un pueblo, sino un negocio”.

Una vez más SensacineMacGuffin007 se unieron para disfrutar del mejor cine. No queremos dejar de dar las gracias a nuestros seguidores que pudieron ver la película antes que nadie por participar en nuestro concurso de cine.

Un viaje en el tiempo por La Mostra de Venecia

Los vaporettos ya calientan motores rumbo a la isla de Lido (la que se ve al fondo de la fotografía) porque mañana se inaugurará la 69 edición de su Festival de Cine, más conocido como la Mostra. ‘The Reluctant Fundamentalist’, el último trabajo de Mira Nair, será la película que tendrá el honor de leventar el telón.

Como no podremos asistir (muy a mi pesar), les invitamos a viajar en el tiempo para situarnos en 1980. Se celebraba la 37 edición y terminaba una década muy prolífica para el cine. Ese año el  ‘Léon de Oro’ a la Mejor Película lo ganaron ex aequo dos thrillers, ‘Atlantic City’ y ‘Gloria’, dirigidos por Lois Malle y John Cassavetes respectivamente. Dos grandes del cine compartían uno de los galardones cinematográficos más importantes de la industria del cine a nivel mundial. Sirva nuestra incursión en la historia del festival por antonomasia como reconocimiento a la aportación que la Mostra, desde aquella primera edición que tuvo lugar en la terraza del Hotel Excelsior en 1932, ha realizado al mundo cinematográfico.

‘Atlantic City’ (1980) tiene todos los ingredientes del género, como mafia, droga,crímenes y un par de homicidios, pero su tono no es el de un thriller o un drama gansteril, sino el de una amarga comedia sobre personajes que intentan conservar  lo que les queda de dignidad. Impecable en su guión e interpretación, es una de las películas más emotivas que haya dirigido el francés Louis Malle, miembro de la llamada Nouvelle vague francesa.

La película es una mezcolanza de cine francés y norteamericano. Dos formas de hacer cine en principio distantes, pero que se hermanan de la mano de Malle. Las referencias al “sueño americano”, a esa América como tierra de promisión junto con la Francia del otro lado del atlántico, paradisí­aca e idealizada, están presentes en el filme. Esa invitación al “Je t´aime”, a ser amante, a los juegos de “amour” bañados de erotismo están presentes en una Susan Sarandon que irradia sensualidad. Burt Lancaster encaja en el papel y a da esa imagen que Louis Malle quiere que tengamos del personaje, entre fracasado y burlón. Un hombre que se agarra a las últimas posibilidades de superación personal que le ofrece la vida.

El realizador francés se limita a plantearnos una situación y unos hechos sin entrar en disquisiciones morales de ningún tipo. Eso debe hacerlo el espectador. Habrá quien juzgue la violencia como necesaria, quien la considere fuera de lugar, quien absuelva y quien condene a los personajes. Habrá quien considere la historia como “natural” y quien la considere “forzada”. Pero seguro que por unas razones o por otras a nadie dejará indiferente.

Cuando se estrenó ‘Gloria’ (1980) sufrió una relativa incomprensión al ser considerada por los admiradores del realizador como un “filme comercial” y por los seguidores del “thriller” como una rareza digna de no demasiada consideración. En cualquier caso, el paso del tiempo ha proporcionado a la pelí­cula una especial consideración por el protagonismo que tiene esa mirada que el director ofrece de la parte menos glamourosa de Nueva York y, por supuesto, la personalidad que el personaje de Gloria (Gena Rowlands) impregna a todos los fotogramas del filme.

John Cassavetes es uno de los cineastas más inclasificables y personales que emergieron del cine norteamericano de la década de los sesenta. Su estilo nervioso, su narrativa a contracorriente y llena de fuerza creó un estilo imperante que ha servido como fuente de inspiración para directores surgidos en décadas posteriores. Sin duda, cineastas como Scorsese o el más cercano Spike Lee, tuvieron en Cassavetes su referente más valioso para reflejar esa otra mirada de  la ciudad de la gran manzana.

Filmada desde el desprecio habitual de Cassavetes por la composición académica de los encuadres, la planificación al uso o la iluminación convencional. La pelí­cula ha sido objeto de un “remake” -con igual tí­tulo- a cargo de Sidney Lumet en 1999 y protagonizada por Sharon Stone. Hay consenso en que la nueva adaptación y la protagonista están muy lejos del interés que suscita la pelí­cula original.

La mirada de Gloria/Gena Rowlands es de las que perduran, de las que no se borran jamás de la mente del espectador. Desde el principio, con la acertadí­sima música del compositor  Bill Conti, que le otorga una profundidad y relevancia a cada imagen, sabemos que esta pelí­cula no está hecha para ser una más, y así fue reconocida en el Festival de Venecia.

Terminamos con una Fotogalería con 10 grandes figuras de la Mostra Internazionale d’Arte Cinematografica di Venezia

El actor escocés Sean Connery conduce en un taxi acuático en la laguna de Venecia durante la edición del festival de 1970.

El actor estadounidense Stephen Burton, ‘Burt Lancaster’, observa la laguna de Venecia apoyado en una barandilla en el año 1960.

El artista español Salvador Dalí, vestido con una chaqueta de seda, un chaleco de fantasía y un sombrero de paja, posa sentado en una góndola, en Venecia en 1961.

La actriz italiana, Claudia Cardinale, retratada durante el trayecto realizado en un taxi acuático en el año 1958.

La actriz y cantante Abbe Lane tumbado en la playa de Lido, en Venecia, en 1956.

El director español Luis Buñuel recibe el León de Oro en la Bienal de Venecia Festival por su película ‘Belle de Jour’, el 11 de septiembre de 1967.

El actor estadounidense, Paul Newman, en una fotografía realizada durante un viaje en un taxi acuático, con la Plaza San Marcos al fondo en 1963.

El director italiano Federico Fellini, acompañado por el actor italiano Alberto Sordi, durante la habitual firma de autógrafos en el Festival de Venecia en 1953. Este año presentó la película ‘Los inútiles.

El actor estadounidense Kirk Douglas firma un autógrafo en el muslo de la pintora Parigini Novella en la playa de Lido, en 1953.

El actor estadounidense Gary Cooper y su esposa Verónica disfrutan de la Plaza de San Marcos. La foto está tomada en el año 1955.

Grupo 7

En un reciente pase para blogueros (cortesía de Warner Bros)  pude ver y también disfrutar de  ‘Grupo 7’, la última película de Alberto Rodríguez (‘7 vírgenes’).  Clasificada por el Festival de Tribeca como un cocktail de acción, crimen, drogas, cine negro y sexo, la película va más allá y nos hace un descarnado retrato social con tintes policiacos. Su director sabe explorar los límites del género y no cae en el cliché. Cuenta con un guión sólido que aguanta hasta un comienzo poco atractivo. Se trata de hechos reales  inspirados en un  sumario judicial.

Grupo 7 es un comando antivicio sevillano, que antes de la Expo’92 limpia las calles de drogas y prostitución.  La ambientación de finales de los 80 está muy lograda, no solo por el vestuario y la dirección artística, sino por una figuración (con frase o sin ella) que te retrotrae a la década.

Antonio de la Torre, en un registro interpretativo nuevo para él, consigue estremecernos como policía cruel y corrupto. Que me perdone  Mario Casas, pero su papel no me convence, aunque su ingente manada de fans acudirá al cine solo por verle.  Ante todo estamos ante una peli de secundarios, desde Joaquín Nuñez (su primera película) en el papel de Mateo, Estefanía de los Santos interpretando a La Caoba, una prostituta que bien parece sacada de ‘Todo sobre mi madre’ y como no, un espléndido Julián Villagrán convertido en un auténtico yonki. Todos ellos contribuyen a que la cinta tenga una atmósfera única y que difícilmente pasa desapercibida.

‘Grupo 7’ es la primera revelación del cine español en lo que va de año y la apuesta para las vacaciones de semana santa, ya que se estrena el próximo 4 de abril. Como ya contamos desde MacGuffin007 el filme ha sido seleccionado por el Festival de Tribeca en la sección de ‘World narrative’, que se celebrará desde el 18 al 29 de abril en Nueva York. ‘Unit 7’ como se ha traducido para el certamen debutará el 20 de abril a las 5.30 de la tarde. Les deseamos toda la suerte del mundo y compartimos con ellos el triunfo que supone estar en Tribeca.

“Red State” de Kevin Smith, premio a la mejor película en el Festival de Sitges 2011

‘Red State’, del director Kevin Smith, ha sido galardonada hoy con el Premio a Mejor Película del Festival de Cine Fantstico de Sitges (Barcelona), una cinta de terror que ha sido definida por el jurado como “incómoda” porque retrata la realidad estadounidense, su doble moral y el fanatismo religioso.

La cinta está protagonizada por Melissa Leo, John Goodman y Michael Parks -que se ha hecho con el premio a mejor actor- y explica la historia de un hombre que, atraído por un anuncio de una mujer madura que promete sexo en grupo, acaba atrapado entre un grupo de fanáticos religiosos dispuestos a batallar contra la líbido de la juventud americana.

El miembro del jurado, Quim Casas, ha explicado en rueda de prensa que esta es una propuesta “muy de Kevin Smith”, y ha añadido que ‘Red State’ es un retrato bastante duro y contundente de ciertos elementos de la sociedad de Estados Unidos cuyas críticas son muy pertinentes en el momento en que nos encontramos.