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40 años del estreno de una obra maestra, ‘El Padrino’

Un joven director ítaloamericano llamado Francis Ford Coppola, que había escrito el guión de ‘Patton’, y un actor presuntamente acabado como Marlon Brando, que acabaría ganando su segundo óscar, alumbraron una obra maestra indiscutible, ‘El Padrino’. Un clásico que cumple 40 años de su estreno y que no ha perdido ni un ápice de su fuerza dramática.

Coppola encontró en el declive moral un nuevo código mitológico, en el proceder mafioso una nueva poética de la violencia y en las calles de Nueva York un interminable paisaje de corrupción fascinante. Aunque en un principio desconfió del proyecto por coquetear con la apología de esa palabra que no podían usar (‘Mafia’), Coppola comenzó a traducir la novela de Mario Puzo (‘The Godfather) en imágenes que combinaban la calidez siciliana con la dinámica implacable de la sociedad estadounidense del siglo XX.

Le haré una oferta que no podrá rechazar‘ era una frase que pudo haber sonado con la voz de Laurence Olivier, que no aceptó el papel por problemas de salud, aunque luego estrenaría ese mismo año ‘La huella’, de Joseph Leo Mankiewicz,  e incluso Frank Sinatra, que conocía desde dentro la Mafia, y llegó a pujar por el papel pese a su inicial oposición a que la pelicula se realizara. Pero el reparto aún contaría con tres secundarios que se enfrentaron por el mismo Óscar, Al Pacino, Robert Duvall y James Caan y con una joven Diane Keaton, que se inspiró a su vez en la esposa del director, Eleanor Coppola, para construir el personaje de Kay Corleone.

Coppola quiso contar con una banda sonora inolvidable que evocaría a los mejores títulos del cine italiano al estar compuesta por Nino Rota, y con la fotografía tenebrista primero y deslumbrante después de Gordon Willis.

El resultado, además de artísticamente impecable y socialmente muy influyente a día de hoy, sigue siendo la película más puntuada en la biblia “on line” del cine, IMDB (Internet Movie Data Base), y con 6 millones de dólares de la época de presupuesto, la película recaudó más de 230 en el mercado internacional tras su estreno el 15 de marzo de 1972 en Nueva York, lo que desbancó a la película que llevaba 33 años encaramada en el récord, ‘Lo que el viento se llevó’. Y desde luego supuso el principio de una trilogía que ha pasado por méritos propios a la historia del cine, y que para muchos continuó con ‘El Padrino II’ y se cerró ya en los años 90 con ‘El Padrino III‘.

Historias de Nueva York (1988)

-      Apuntes al natural, de Martin Scorsese: Un pintor egoísta y genial mantiene una difícil relación con una aspirante a artista.

-      Vida sin Zoe, de Francis Ford Coppola: Una niña millonaria pretende conseguir que sus padres, siempre ausentes, se reconcilien.

-      Edipo reprimido, de Woody Allen: Un mago hace desaparecer a la dominante madre de un abogado, pero la mujer reaparece en el cielo de Manhattan para seguir entrometiéndose públicamente en la vida de su hijo.

El cóctel, muy bien presentado, de traer tres historias a modo de trilogía sobre el carácter de una ciudad como Nueva York (con el permiso de Paul Auster), llega mucho más lejos que eso, se convierte en un reto. Vemos como se mezclan la genialidad de cada uno de sus directores y otro tanto de sus actores. ¿El resultado nos puede atragantar? El resultado no de por sí genial, es desde un punto de vista original y admirable.

Se deja ver el carisma de Scorsese, y un Nick Nolte muy bien dirigido. El matiz que le da a su personaje, el pintor, es digno de mención, así como las escenas sensuales de una, no tan guapa actriz. La urbe transfiere su carácter desquiciado al artista, que encuentra en una música genuinamente americana su fuente de inspiración. Fiel reflejo de la ciudad  de los  rascacielos, donde triunfo y fracaso van de la misma mano.

Como si por arte de magia se tratara enlazamos con la historia de Coppola. Sigue la línea a la que nos tiene acostumbrados y nos cuenta con una ternura descontextualizada la lucha por la supervivencia.  Perdería todo su valor si no transcurriera en NY. Vemos a una niña feliz pero infeliz a la vez. Esta dualidad nos llevará al “happy end”.

No podía faltar para completar esta trilogía, el genial Woody Allen con su habitual Mia Farrow. El tema no es otro que la frustración por culpa de su progenitora. La ambigüedad de su personaje refleja a un hombre casado y feliz, pero controlado y al borde de la desesperación absoluta. Si todo esto se adereza con una fotografía de Néstor Almendros, tenemos un pack 3 en 1 que hará las delicias del espectador más exigente. Una tentación verla o volver a verla.

Francis Ford Coppola

Francis Ford Coppola nació en Detroit en 1939, pero pronto se trasladó a Queens, Nueva York, donde creció en un entorno que le ayudó a cultivar sus cualidades. El ambiente de una familia muy unida, de raíces italianas y que fomentaba la cultura hizo que se inclinara a estudiar primero teatro y luego cine. La visión de un trabajo de Sergei Eisenstein, ‘Octubre’, inclinó la balanza hacia el Séptimo Arte. Haría películas.

Su decidido interés por el cine en la escuela de UCLA le abrió las puertas de otra escuela, la de las películas de serie B que producía Roger Corman. Golpe de suerte: firmó su primer largo, ‘Dementia 13,  y conoció a la decoradora Eleanor con la que se casó enseguida. Eran tiempos juveniles: tenía 23 años y muchas ganas de contar historias propias, que dijeran algo acerca de la condición humana, como ‘Ya eres un gran chico (1966) y Llueve sobre mi corazón’ (1969). Aunque Francis no hacía ascos a los encargos. Como el guión de ‘Patton‘, su primer Oscar. El dibujo del carismático general anticipaba su reflexiones sobre el poder en ‘El padrino’ y ‘Apocalypse Now’.

Al iniciar su carrera Coppola se prometió “escribir material original para la pantalla -escribir el guión, y ejecutarlo luego como productor y director. Muchos escribían, y muchos dirigían, pero sólo unos pocos hacían ambas cosas“. El director deseaba controlar sus películas, para que fueran personales, lo que no impedía ser práctico y aceptar proyectos que le dieran nombre y medios para el futuro. Ocurrió con la trilogía de ‘El padrino’ (1972, 1974 y 1990), su trabajo más popular, cuyas dos primeras entregas alcanzan la perfección. Los proyectos propios darían sus frutos con ‘La conversación’ (1974), y la mejor película sobre la guerra de Vietnam, ‘Apocalypse Now’ (1979), personalísima adaptación de la novela ‘El corazón de las tinieblas’ de Joseph Conrad.

Coppola procuró rodearse de un equipo de personas con las que trabajaba a gusto, como una segunda familia. Y su sueño de hacer películas personales le llevó a crear Zoetrope, un estudio que apoyaría a la gente con talento, en un ambiente que deseaba nuevamente familiar. Pero Coppola chocó con el mundo real. Si aguantó el embate de ‘Apocalypse Now’, no pudo con el desastre económico de Corazonada’. Tendría que aceptar encargos y personalizarlos (‘Rebeldes‘, ‘La ley de la calle‘, ‘Cotton Club‘, ‘Peggy Sue se casó‘, ‘Jardines de piedra’), mientras pagaba deudas y se rehacía.

Su amigo George Lucas, a quien había apoyado en ‘American Graffiti’, le devolvió el favor con Tucker, un hombre y su sueño’, una parábola sobre un fabricante de coches que era, en verdad, su otro yo. Drácula’, de Bram Stoker, es lo má significativo de estos útlimos años. Ya no hay excusas de índole económica: sus inversiones extracinematográficas rentan buenos dólares. Asegura el director que trabaja en un proyecto largamente acariciado, ‘Megalópolis’, una reflexión sobre la civilización contemporánea. Seguimos esperando…